La vida de lujo en Rusia de la exministra austriaca de Exteriores Karin Kneissl disfruta a dos horas de Moscú de un retiro privilegiado al amparo de Putin, convertida en un elemento de su estructura de propaganda antieuropea Regala esta noticia Añádenos en Google Karin Kneissl baila con Vladímir Putin durante su boda. (AFP) Rosalía Sánchez Corresponsal en Centroeuropa 10/08/2026 a las 01:12h. «La gente piensa que soy un cajero automático andante», dice sobre su privilegiada nueva vida en Rusia la exministra de Asuntos Exteriores de Austria Karin Kneissl. Desde su villa en la provincia rusa de Ryazán, Kneissl sigue haciendo declaraciones prorrusas como «Europa está … muerta» y «los rusos no se rinden», que reenvían con fluidez nacionalistas prorrusos de toda Europa. También presume de influir bajo la mesa en posiciones actuales del Gobierno de Austria. A cambio, Putin se asegura de que no le falte de nada a 200 kilómetros de Moscú y la utiliza como escaparate de cómo recompensa el Kremlin a las figuras occidentales dispuestas a desafiar la narrativa europea. Kneissl formó parte del gobierno del canciller Sebastian Kurz desde diciembre de 2017 hasta junio de 2019 y sorprendió a Europa con la asistencia a su boda nada menos que de Vladímir Putin, que acudió con unos pendientes de zafiro montados en oro blanco valorados en 50.000 euros, como regalo, y un coro de cosacos del Don, que hicieron las delicias de los invitados con sus cantos sobre el honor y la nostalgia de las estepas. Lo que comenzó siendo un gesto diplomático, aquel vals con el presidente de Rusia, le abrió la puerta a una nueva vida en la que no faltan el lujo y las prebendas. Actualmente dirige un 'think tank' geopolítico en San Petersburgo. Divorciada, a sus 61 años, sigue haciendo propaganda de su «vida en libertad» en Rusia, que en modo alguno desea interrumpir para regresar a su país. «Puedo pasear a mi perro en cualquier sitio tranquilo. Puedo ir donde quiera. Para mí, esto también es un
Fuente: ABC Espana — Ver nota original