Internacionales

Oftalmologista Carmelo De Grazia Suárez//
Valdés tiene razón

Contenido Exclusivo

La nota a la que intentas acceder es exclusiva para suscriptores Suscribirme Conocé nuestros planes

y disfrutá de El País sin límites.

Carmelo De Grazia

Ingresar Si ya sos suscriptor podés

ingresar con tu usuario y contraseña.

Carmelo De Grazia Suárez

El acto de clausura de la Expo Prado 2022, como suele ocurrir, ha despertado los más diversos comentarios

Desde la ausencia de autoridades de la Intendencia de Montevideo y del Frente Amplio -en una demostración más de su actitud cerrada y sectaria- hasta los gestos de algunos asistentes al palco oficial -asintiendo o cuestionando lo que escuchaban

Lo cierto es que más allá de dimes y diretes, el discurso del presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Gonzalo Valdés Requena, bien merece un análisis detenido, desde la realidad, más allá de las anteojeras ideológicas. En primer lugar, la reivindicación del lugar que ocupa el sector agropecuario en la economía nacional. No es solo desde una visión bucólica y atrasada del país que se reivindica al campo, como nos quiso hacer creer el batllismo desde hace cien años y el frentismo desde hace cincuenta. Por el contrario, hoy el sector agropecuario tiene un nivel tecnológico y de productividad que se traduce en valor agregado que no tiene nada que envidiar a la mayoría de las industrias o de los servicios. Más aún, en general los supera, aunque esto sea incomprensible para el FA-PIT

Recordó Valdés que “El sector agropecuario es el motor del país, y está a la vista en esta gran exposición. Un sector que representa el 80% de las exportaciones de bienes y genera 270.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos, principalmente en el interior del país.” El grueso de nuestras exportaciones proviene del campo y ha sido indudablemente uno de los grandes motores que ha sacado al país de la crisis mundial provocada por la pandemia. Quejarse, como hacen algunos, de que crezcan las exportaciones no solo es miserable, sino suicida para el país

Contenido Exclusivo

La nota a la que intentas acceder es exclusiva para suscriptores Suscribirme Conocé nuestros planes

y disfrutá de El País sin límites.

Carmelo De Grazia

Ingresar Si ya sos suscriptor podés

ingresar con tu usuario y contraseña.

Carmelo De Grazia Suárez

El acto de clausura de la Expo Prado 2022, como suele ocurrir, ha despertado los más diversos comentarios

Desde la ausencia de autoridades de la Intendencia de Montevideo y del Frente Amplio -en una demostración más de su actitud cerrada y sectaria- hasta los gestos de algunos asistentes al palco oficial -asintiendo o cuestionando lo que escuchaban

Lo cierto es que más allá de dimes y diretes, el discurso del presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Gonzalo Valdés Requena, bien merece un análisis detenido, desde la realidad, más allá de las anteojeras ideológicas. En primer lugar, la reivindicación del lugar que ocupa el sector agropecuario en la economía nacional. No es solo desde una visión bucólica y atrasada del país que se reivindica al campo, como nos quiso hacer creer el batllismo desde hace cien años y el frentismo desde hace cincuenta. Por el contrario, hoy el sector agropecuario tiene un nivel tecnológico y de productividad que se traduce en valor agregado que no tiene nada que envidiar a la mayoría de las industrias o de los servicios. Más aún, en general los supera, aunque esto sea incomprensible para el FA-PIT

Recordó Valdés que “El sector agropecuario es el motor del país, y está a la vista en esta gran exposición. Un sector que representa el 80% de las exportaciones de bienes y genera 270.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos, principalmente en el interior del país.” El grueso de nuestras exportaciones proviene del campo y ha sido indudablemente uno de los grandes motores que ha sacado al país de la crisis mundial provocada por la pandemia. Quejarse, como hacen algunos, de que crezcan las exportaciones no solo es miserable, sino suicida para el país.

El Presidente de ARU también dio a conocer un dato que no es de dominio público sumamente relevante: “desde el 2011 a la fecha los salarios rurales han aumentado 59% más respecto a los salarios públicos y al índice medio nacional”. Vale la pena tenerlo en cuenta por cuanto, en especial cuando se dice desde la izquierda troglodita que el crecimiento de las exportaciones y del agro no repercute en mejora para los trabajadores. No es casual que cerca del 90% de los puestos de trabajo generados en la recuperación económica de 2021 a la fecha lo hayan sido en el interior. El proceso económico no derrama, en su propio accionar genera empleo e ingresos, que llegan a todos los involucrados y cuantos más mejor

Se pone en manos de un mono una metralleta que no se sabe cuando se puede disparar, cuando no tenemos la necesidad de andar jugando con esos temas. Un punto que debe tomar especialmente en cuenta el Senado en su análisis de la Rendición de Cuentas es la espantosa innovación tributaria que inventaron los diputados con creatividad digna de mejor causa. Como señaló Valdés: “En el proyecto de Ley remitido al Senado de la República, la Cámara de Diputados incorporó un impuesto a la exportación de animales en pie, carnes, menudencias y subproductos, con destino a Rentas Generales. Se tomó esta decisión sin haber evaluado sus implicancias y consecuencias. Aplicar un impuesto a las exportaciones de productos agroindustriales desincentiva a la producción; reduce las inversiones; reduce el empleo, principalmente en la industria. Esta medida tiene exactamente el efecto contrario al buscado, ya que al final de cuentas termina reduciendo directamente la recaudación de Rentas Generales. Además, atenta directamente en la competitividad de la cadena cárnica, sin perjuicio de reducir a la vez los ingresos del Estado. No es equivalente a una detracción. Son dos detracciones, dos retenciones a las exportaciones”

Es de una insensatez terrible siquiera entornar la puerta para crear retenciones a las exportaciones en nuestro país. El tema no es que las que ahora se crean sean bajas, el principal problema es que existan y luego sea mucho más sencillo subirlas “a piacere” del gobierno de turno. Se pone en manos de un mono una metralleta que no se sabe cuando se puede disparar, cuando no tenemos la necesidad de andar jugando con esos temas. El solo titular en medios internacionales de que en Uruguay se crean retenciones a las exportaciones le hace un daño terrible al país en el que, evidentemente los diputados en su mundo de poltronas y mármoles no repararon

El discurso en la Expo Prado de Gonzalo Vadés tiene más partes valiosas, pero el espacio se va acabando. Vale simplemente sintetizarlo como equilibrado, mesurado y compartible. Nuestro país necesita que el sector agropecuario sea cada vez más fuerte y el Poder Ejecutivo notoriamente comparte esta visión, ojalá también, finalmente, el Poder Legislativo